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Natalia Seijo

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Entrevista: Trastornos de la conducta alimentaria.

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Entrevista: Trastornos de la conducta alimentaria.
Entrevista: Trastornos de la conducta alimentaria.
Entrevista: Trastornos de la conducta alimentaria.

Por Laura Inés Miyara – La Voz de la Salud
Publicado el 28 de marzo de 2023

En el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), este reportaje reúne testimonios de pacientes y profesionales, entre ellos la psicóloga Natalia Seijo, especialista en TCA y trauma.

“Se está percibiendo un incremento de casos de TCA entre pacientes de ocho y nueve años.”

Cuando todo empieza como una dieta

Todo empieza por un intento de estar mejor. Esa es la ironía.
Un trastorno de la conducta alimentaria puede nacer de una dieta.
De hecho, las dietas se consideran las principales responsables de la mala relación que muchas personas llegan a tener con la comida.

La cultura de las dietas sostiene un discurso restrictivo en el que los alimentos pasan a ser fuente de culpa y negatividad, en lugar de verse como lo que realmente son: combustible, cultura y placer.
Esto genera ciclos de restricción seguidos de atracones, en un bucle difícil de romper.

El problema es que este discurso se disfraza de saludable y se introduce en las familias, colegios y redes sociales, afectando especialmente a los adolescentes.
La línea entre una alimentación sana y un trastorno se desdibuja hasta desaparecer.

El testimonio de Gema

Gema fue diagnosticada de anorexia a los 20 años, tras dos años de lucha silenciosa.

“Empezó todo un domingo, nos pesamos todos en casa. Y yo dije: ‘Voy a adelgazar un poco’. Dejé de tomar cosas a media mañana, dejé de merendar… y empecé a adelgazar. La gente me decía: ‘Qué guapa estás’. Nunca me habían dicho eso, así que asocié que adelgazar era igual a valer más.”

La validación externa se convirtió en el motor de su restricción.
Dejó de cenar, mentía a familiares y amigos, y todo giraba en torno al control del cuerpo.

“Llega un momento en que cruzas esa línea imaginaria: pasas de una dieta normal a la enfermedad. Y luego ya no hay vuelta atrás.”

¿Dónde están los hombres?

La anorexia no es solo “cosa de mujeres”. Jordi, un paciente diagnosticado tras 20 años, lo explica así:

“Busqué mis síntomas en Internet, todo estaba escrito en femenino: ‘perder la regla’, ‘nueve de cada diez son mujeres’. Pensé: imposible, no soy ese uno de cada diez.”

Esa invisibilización masculina retrasa los diagnósticos y dificulta la búsqueda de ayuda.
Cuando finalmente ingresó, comprendió que muchos hombres lo viven en silencio, sin reconocerse en la información disponible.

Mucho más que no comer

Aunque se asocien a la falta de comida o pérdida de peso, los trastornos alimentarios son mucho más complejos.

Natalia Seijo Ameneiros, psicóloga especializada en TCA y codirectora del Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Universidad Complutense de Madrid, explica:

“Un trastorno alimentario no aparece de repente. La comida es solo un síntoma, el modo en que la persona canaliza su historia interna. Detrás suele haber conflictos familiares, traumas de vínculo, abusos, duelos no elaborados. La comida es la forma de calmar lo que duele dentro.”

Seijo distingue dos grandes grupos:

  • Trastornos restrictivos: donde predomina la limitación extrema de alimentos.

  • Trastornos de sobreingesta: caracterizados por atracones, compulsión y culpa.

La historia de Martina

Martina, con 19 años, inició una dieta que la llevó a la bulimia:

“Muchos días no comía nada. Luego venía el atracón: comer sin parar, descontrolada. Después vomitaba o hacía ejercicio hasta agotarme.”

“Lo peor no es el vómito, es pensar todo el día en la comida. No controlas nada más en tu vida.”

La bulimia, como otros TCA, genera una ocupación mental constante, un círculo de obsesión, culpa y soledad.

Niños, niñas y adolescentes: la población más vulnerable

Aunque pueden aparecer a cualquier edad, la adolescencia es el período de mayor riesgo.

Mariona Valls Estefanell, psicóloga especialista en TCA, advierte:
“La mayor incidencia se produce entre los 12 y 18 años, pero cada vez hay casos más precoces, de 8 o 9 años.”

Alba Martínez, psicóloga de la Asociación de Bulimia y Anorexia de A Coruña (ABAC), añade:
“La adolescencia es una etapa de cambios físicos y emocionales, donde surgen nuevos retos y dificultades con el entorno y con uno mismo.”

Factores de riesgo y el papel de las redes sociales

Mariona Valls:
“La presión social por adelgazar, las redes sociales, la necesidad de aceptación y el ideal estético delgado asociado al éxito social o profesional explican la vulnerabilidad adolescente.”

Los estudios indican que en España más de 400.000 personas padecen TCA.
Durante la pandemia los casos aumentaron un 264 % durante el confinamiento y un 826 % tras la cuarentena.
Los ingresos hospitalarios en unidades especializadas subieron un 20 % en un año.
Entre un 10 y 20 % de los casos pueden cronificarse, lo que hace crucial la detección precoz y el tratamiento especializado.

El rol de las redes sociales

Las redes pueden ayudar o perjudicar, según cómo se usen.

Natalia Seijo:
“Las redes no son el problema en sí, sino la base sobre la que se apoyan. Muchos adolescentes se comparan continuamente. Si no hay una estructura interna sólida, eso puede derivar en un trastorno. Pero solo ver contenido no lo causa.”

Mariona Valls:
“Los filtros que reducen centímetros del cuerpo fomentan la conciencia del físico a edades tempranas. Cuanto antes nos comparamos, antes puede aparecer el problema.”

Alba Martínez:
“TikTok está lleno de vídeos de menores que hacen apología de la delgadez extrema. Se copian, normalizan esos mensajes y configuran creencias disfuncionales sobre el cuerpo.”

Por ello, los profesionales recomiendan mantener un diálogo abierto en las familias y ofrecer espacios de comunicación seguros.

Señales de alerta

Detectar un TCA a tiempo puede salvar vidas.
Las señales varían según el tipo de trastorno.

Natalia Seijo:
“En los TCA restrictivos, la persona empieza a prestar mucha atención a la comida o a esconder el cuerpo. Puede volverse más aislada o hiperactiva.”

“En los de sobreingesta, el aumento de peso puede ir acompañado de ansiedad. A veces encontramos comida escondida en la habitación: eso puede ser un signo de atracones.”

“En los casos de bulimia, observamos boqueras, callos en los nudillos, petequias bajo los ojos. Son signos físicos del esfuerzo de vomitar o de las purgas.”

Tratamiento y recuperación

Salir de un trastorno alimentario es posible.

Natalia Seijo:
“Tengo pacientes completamente recuperadas. Lo importante es querer salir del todo. Son trastornos de los que se puede sanar. No hay que pensar que vas a quedar marcada para toda la vida.”

“Incluso en casos de larga evolución o con trauma complejo, con un tratamiento adecuado se puede recuperar la funcionalidad y la estabilidad emocional.”

Mariona Valls:
“La recuperación total se alcanza en un 50–60 % de los casos, parcial en un 20–30 %, y solo un 10–20 % se cronifican.”

El papel del tratamiento multidisciplinar

Los TCA requieren un abordaje integral con nutricionistas, psicólogos y psiquiatras.

Alba Martínez:
“No hay un tratamiento único, pero sí un principio: debe ser multidisciplinar. La alimentación no se trata solo de comer o no comer. Hay que abordar emociones, creencias, estereotipos, miedos y el uso saludable de la actividad física.”

Los grupos de apoyo y los comedores terapéuticos son herramientas eficaces.
Compartir la experiencia ayuda a romper el aislamiento y el estigma.

El papel de las familias

Natalia Seijo aconseja:
“Si los padres detectan algo, no deben minimizarlo ni exagerarlo. Lo más importante es comprender a la persona y su sufrimiento. Hay que actuar con compasión, sin negarlo, sin dramatizarlo.”

La comprensión y la detección temprana son claves para la recuperación.

Alba Martínez concluye:
“La falta de conciencia de enfermedad es habitual. Muchos llegan obligados o con diagnósticos tardíos. Pero con un tratamiento adecuado y una red de apoyo, es posible recuperar la funcionalidad en todas las áreas de la vida.”

Conclusión

Salir de un trastorno alimentario es posible, y el camino pasa por la comprensión, la detección temprana y el trabajo terapéutico coordinado.
El cuerpo, la mente y el vínculo deben entenderse como una unidad para poder sanar.

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