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Natalia Seijo presenta en Osaka una ponencia clave sobre trastornos alimentarios y EMDR en la 20ª conferencia de la Japanese EMDR Association
La psicoterapeuta y formadora española Natalia Seijo fue invitada como conferenciante internacional por la Japanese EMDR Association (JEMDRA) durante sus 25 años de actividad, en la edición número 20 del congreso. El evento se celebró en Osaka (Japón) del 20 al 21 de julio de 2025, bajo el título „摂食障害への EMDR“ (“EMDR para los trastornos de la alimentación”).
La intervención de Seijo se centró en el vínculo entre trauma, cuerpo y alimentación: cómo las experiencias emocionales no integradas se reflejan en la conducta alimentaria, en la distorsión de la imagen corporal y en los procesos de disociación.
Durante su ponencia titulada “El cuerpo tiene memoria: procesos somáticos en los trastornos alimentarios”, Seijo describió cómo los modelos tradicionales de los trastornos alimentarios (enfoque exclusivamente conductual o nutricional) se quedan cortos cuando no incluyen la dimensión corporal y temporal del trauma: “Muchos de mis pacientes no solo regulaban su peso o su forma —explicó—, regulaban el dolor no dicho, la vergüenza no hablada, la parte de sí que se sentía fuera del cuerpo”.
Según Seijo, la terapia eficaz no puede obviar que el cuerpo actúa como archivo de experiencias tempranas y rupturas de vínculo: la imagen corporal distorsionada, la insatisfacción radical con el cuerpo, o la alternancia entre control extremo y atracones, pueden ser expresiones de un “yo rechazado” que nunca fue reconocido.
Un enfoque actualizado y global
El evento de la JEMDRA amplió los horizontes convencionales de la terapia EMDR, mostrando cómo se aplica también en los trastornos de la imagen corporal y la alimentación. En combinación con colegas japoneses e internacionales, Seijo exploró protocolos adaptados para la anorexia nerviosa, la bulimia, el trastorno por atracón y otras formas emergentes de disfunción alimentaria.
El congreso, además de las presentaciones magistrales, incluyó talleres prácticos, supervisión clínica y mesas redondas en las que se abordaron los retos de la investigación, la formación continua y la práctica ética en el contexto cultural japonés. La participación multicultural del congreso permite ver cómo el trauma, el cuerpo y la comida se entrelazan más allá de las fronteras occidentales.
Durante la sesión, Seijo invitó a los profesionales a revisar tres ideas clave:
Reconocer que el cuerpo habla: el síntoma alimentario es a menudo un intento de comunicarse cuando no se pudo hablar.
Trabajar antes de lo visible: intervenir en defensas, partes disociadas y regulaciones somáticas, no sólo en la conducta.
Hacer de la integración una meta clínica: el objetivo terapéutico es que el paciente recupere un vínculo coherente con su cuerpo, su historia y sus emociones, más allá de los números de peso o de la forma.
Impacto formativo y colaborativo
La presencia de Seijo en este congreso internacional refuerza su rol como mentora y referente en el campo del trauma, la disociación y los trastornos alimentarios. Para la NS Escuela de Psicoterapia, que ella dirige, esta actividad constituye un puente hacia la formación avanzada y global: desde España al mundo, con mirada clínica y aplicada.
En la imagen que acompaña esta noticia, tomada durante la sesión en Osaka, Seijo aparece entre los participantes del congreso, reflejando el carácter colaborativo y profesional del encuentro.
Los asistentes valoraron especialmente la claridad del modelo que Seijo propone y la posibilidad de aplicarlo desde el primer día en su práctica clínica. Además, este tipo de intervenciones favorecen la generación de redes de apoyo entre terapeutas, la traducción de investigaciones en prácticas efectivas y la sensibilización sobre cómo los trastornos alimentarios pueden conectarse con el trauma y la somatización.
Un mensaje de esperanza y profesionalización
Más allá del formato académico, la ponencia de Seijo lanzó un mensaje claro: los trastornos alimentarios no son únicamente una cuestión de “imagen” o “peso”, sino de historia, cuerpo y supervivencia. “Cuando acompañamos al paciente a recuperar su cuerpo, a escucharlo y a reintegrarlo —afirmó—, abrimos camino a la sanación que trasciende la báscula”.
Este enfoque promueve una práctica más humana, respetuosa y clínica, en la que la campaña por la “normalidad corporal” se transforma en una invitación a la integración del sí mismo.




